Bebé de 6 a 9 meses y despertares repentinos: no es un retroceso (es desarrollo)
Cuando percibe separación brusca, su sistema nervioso puede entrar en alerta. El sistema simpático se activa. Aumenta la vigilancia. El cuerpo se prepara para recuperar proximidad. En ese estado, la melatonina (la hormona que facilita el descanso) tiene más dificultad para hacer su trabajo si la activación es alta. No porque tu bebé “no quiera dormir”. Sino porque su cerebro interpreta que primero necesita seguridad.
¿Poner límites daña el vínculo? (lo que casi nadie te explica sobre apego y sueño)
Cuando un niño se enfrenta a un cambio, su sistema nervioso puede activarse. El sistema simpático entra en alerta y aparece llanto, enfado y protesta. Eso no significa trauma, significa adaptación. El cerebro infantil está en pleno desarrollo y necesita experiencias repetidas de corregulación.
Las noches que sueñas están detrás de la decisión que te da miedo tomar (y no es porque no sepas hacerlo)
Cuando un bebé está sobrecansado o sobreestimulado, su umbral de activación baja. El sueño necesita que el cuerpo reduzca revoluciones, que la melatonina pueda hacer su trabajo, que el sistema nervioso transite hacia calma.
Pero si ambos (adulto y bebé) estáis en alerta, el descanso se vuelve más frágil.
